Si nos vamos a la ordenación del ámbito, el PEPRI plantea un uso prominentemente hotelero sin más distinciones que pequeños paquetes hosteleros y dotacionales junto a las playas y acceso.
Esta distribución esconde una propuesta mucho más perversa y que rompe con el concepto de espacio público y abierto con el que se concibió la Ciudad.
Qué nos dice el PEPRI
El documento del PEPRI propone como novedad sobre lo planteado en el CAU, y contrario a este, que se trata de establecer mecanismos de delimitación de los espacios de uso privativo mediante la ejecución de muretes de fábrica de 50-60 cm de altura, en complemento a los setos existentes, que delimiten las manzanas de las calles.
Incluso a mayores, plantea para la manzana central la ejecución de un cierre físico a base de cerrajería con cierta transparencia que aportarían una mayor seguridad y control de acceso.
Es decir, se permitiría ejecutar estos cierres a nivel general
Y en la manzana central, añadir una capa extra de protección
Estas delimitaciones crean una frontera clara entre el uso público de los viales y los espacios verdes intersticiales de las manzanas, que sin rodeos justifica como espacios privativos, es decir, accesibles únicamente por los residentes y en la que no estaría permitida la entrada de personas no autorizadas.
Para justificarse, usa la preexistencia de setos en una parte de la Ciudad como elementos que ya delimitaban en cierta manera las calles de las manzanas. Sin embargo, no eran más que elementos ornamentales que cuando se cuidaban no superaban el metro de altura y servían para dar cierta intimidad a los residentes, pero nunca pretendían impedir el acceso a las zonas verdes intersticiales.
Tal es así, que hay calles, como la de Mieres, que nunca tuvieron este tipo de cierre vegetal. Y las que sí, tenían muchos puntos discontinuos que permitían la entrada, como a la zona deportiva o al parque infantil.
Es, por tanto, una clara y evidente privatización de los espacios libres interiores, contraria al espíritu de la Ciudad Residencial como espacio abierto, permeable y público, así como de las bases con las que se expropiaron los terrenos, que justificaba la utilidad pública. También, la instalación de estos cierres generan un impacto visual creando una barrera física que rompe la relación de las calles pavimentadas con el tapiz vegetal inmediato.
Qué nos decía el Catálogo Urbanístico
La propuesta del PEPRI es contraria a las condiciones que indica la ficha del Catálogo Urbanístico:
Se evitará la aparición de cierres, barreras vegetales y otros elementos que fraccionen el espacio rompiendo la continuidad espacial, la percepción como un espacio unitario, continuo.
