El ideario del PEPRI en cuanto a movilidad se basa en la regulación y control del acceso y aparcamiento rodado al recinto, enfocando la propuesta en el incentivo de usos de medios de transporte alternativos, a la par que restringiendo el uso del vehículo privado.
De esta forma, la premisa base es la restricción de acceso al viario interior a todo vehículo ajeno a la explotación turística del ámbito, lo que conlleva una notable reducción de plazas de aparcamiento público.
Para compensar esta limitación y facilitar el acceso a la zona de Carranques, se propone trazar un nuevo vial paralelo a la vía del ferrocarril que incluya sendos carriles de circulación en ambos sentidos y aparcamiento en batería, ofreciendo hasta 230 plazas.
Este vial, de unos 700 metros de longitud y una sección de unos 16 metros supone un notable impacto para el entorno urbano y paisajístico de la ciudad, creando una franja pavimentada notablemente más ancha que cualquier vial interior de la ciudad.
Aparcamiento resultante
Sumando las plazas del nuevo vial con las situadas en las explanadas de aparcamiento, darían un total de 655 plazas. En comparación con las 862 actuales, supondría una merma de casi la cuarta parte.
Resulta más que contradictorio ese notable recorte de la dotación de aparcamiento existente cuando al mismo tiempo el estudio de tráfico plantea una hipótesis de aumento del mismo de un 56%, sin más propuestas para dar solución a este aumento. Esto podría llevar a situaciones de colapso en temporada estival incluso en días con una afluencia no extraordinaria, formado además las ya ocurrentes “romerías” de veraneantes caminando por las calles cargados con los bultos para pasar el día.
